En una situación de crisis económica, que afecta gravemente a la población, hay que exigir que los poderes públicos defiendan especialmente los mecanismos públicos de protección. El más básico es el sistema de salud.
No se puede meter mano a la estructura y prestaciones sanitarias como un recurso más para resolver la crisis financiera.
A una sociedad con recortes en el empleo, pérdidas económicas y un futuro de incertidumbre hay que asegurarle al menos el apoyo a la salud. Hay cosas que no se pueden tocar, porque no están en los mercados.
La sanidad pública forma parte del instinto de supervivencia social que no puede estar sometido a insensatos vaivenes políticos y/o financieros.
En tiempos malos la sociedad necesita, aún más, sentir la solidez de lo básico.
Ningún grupo social pide recortes sanitarios, sino mejoras en su atención. Nuestra sociedad no se ha arruinado por el gasto sanitario, ni por los presupuestos de los bomberos, la seguridad vial, o los gastos en seguridad nuclear, entre otros. Nadie puede entender que se recorten gastos esenciales para la población mientras los mercados exhiben obscenas ganancias, repartos de dividendos, incentivos a los directivos, y demandan sacrificios crecientes a los ciudadanos.
La Administración, designada en los paises democráticos por los ciudadanos, tiene que tener como primera finalidad su defensa. Tiene que poner el límite de lo que no se puede tocar. Hay barreras que no se pueden sobrepasar. Entre cuadrar las cuentas o proteger a la población los gobernantes deben tener claro qué es lo que hay que atender primero.
Hay que poner a nuestros señoritos frente a sus obligaciones, y si no les gustan que lo dejen. No es tolerable elegir representantes para que, obedeciendo a los mercados, organicen el saqueo social, socialicen las pérdidas y privaticen las ganancias. No hay ley vigente alguna que faculte a los electos para, una vez en el cargo, decidir por su cuenta en contra de quienes les eligieron. Votar no es delegar el voto ni dar cheques en blanco.
A ver si se enteran los que se van y los que llegan.
.
.
Archivado en: FFHE Etiquetado: | crisis económica, gobernantes, Recorte presupuestario, recorte sanitario, sanidad pública




Hospital de Cruces
SIMAP


